“Ante el actual contexto de incertidumbre, la garantía de suministro es casi tan importante como el coste y aquí Europa se va a convertir en un vector de oportunidad, especialmente para la atracción de inversión y de talento”. Este ha sido uno de los principales mensajes que Sara Baliña, directora de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia (Presidencia del Gobierno), ha querido trasmitir esta mañana durante la sesión “Tecnología, innovación y autonomía estratégica”, organizada por el Centro de Gobierno Corporativo de Esade y EsadeGeo, y celebrada en el campus de Esade en Madrid. En su opinión, Estados Unidos “no va a dejar de perder su atractivo como socio comercial, pero, a partir de ahora, habrá algunos detalles, como el de la seguridad, que pueden hacer que la balanza se incline hacia Europa a la hora de escoger”. “El nuevo paradigma del orden global se basa en una economía de aranceles, donde las relaciones internacionales se van a definir por el comercio, la geopolítica y la seguridad nacional”, ha explicado. “Aun así ─ha incidido─, ahora tenemos la tecnología de la impresión 3D, con la que puedes mandar un objeto en forma de archivo a la otra parte del mundo y por eso no se paga arancel”.
Otra baza para Europa dentro de esta economía del arancel es el hecho de que “hasta ahora el comercio se ha pensado en términos físicos, materiales, pero hay un auge del intercambio de servicios, donde la imposición de estas penalizaciones no es tan sencilla, y ahí es donde entran en juego los servicios tecnológicos y profesionales, y donde Europa tiene su gran oportunidad”, ha comentado Baliña, quien recomienda trabajar en torno a tres categorías de tecnologías: “en las que ya tenemos una ventaja competitiva, en las que tenemos la posibilidad de colocarnos en la vanguardia y en las que, pese a que nunca podremos rivalizar con China y Estados Unidos, debemos tener una capacidad instalada mínima para garantizar la autonomía”.
La tecnología y la innovación, claves para sobrevivir a la economía del arancel
Otro de los aspectos que ha querido destacar la directora de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia en su intervención es la relevancia que ha adquirido en los últimos años el concepto de autonomía estratégica, el mejor aliado para cualquier guerra comercial: “Es la capacidad de actuar de forma autónoma cuando y donde sea necesario, y de colaborar con el resto del mundo siempre que sea posible”. “Es distinta en función del sector y de la tecnología, y para diseñarla, no solo hay que atender a las necesidades actuales, sino anticipar las futuras, porque hay tecnologías que todavía no se han inventado”, ha comentado refiriéndose, entre otras, a “las tecnologías de almacenamiento energético en las primeras, microprocesadores de última generación y servicios de seguridad avanzada”.
Según Sara Baliña, Europa también tiene que “empezar a gestionar sus dependencias”, que divide en dos grandes polos, el que pasa a Asia, “donde residen las etapas intermedias e iniciales de cadenas de valor para paneles solares turbinas eólicas, bombas de calor y pilas de combustible», y el que pasa por Estados Unidos, “líderes en computación cuántica, servicios digitales y tecnologías del espacio”.
La sesión Tecnología, innovación y autonomía estratégica, en la que también han participado Juan Antonio Zufiria, presidente del Patronato de la Fundación Innovación Bankinter para la innovación; Emma Fernández, consejera independiente y miembro del Consejo Asesor del Centro de Gobierno Corporativo de Esade, y Mario Lara, director de Esade Madrid y del Centro de Gobierno Corporativo de Esade, ha sido la última del II Ciclo de Conferencias “El impacto de la geopolítica en la agenda del Consejo de Administración”, que ha tenido como finalidad brindar a los consejos de administración las herramientas clave para adaptar sus agendas en base a un contexto geopolítico cambiante. A lo largo del presente curso, se han celebrado otras dos sesiones: una dedicada a la seguridad nacional y, otra al proteccionismo en las cadenas de suministro.