La escritora y abogada Valeria Correa Fiz ha ejercido de madrina en la graduación de la XII promoción del Programa LyDer (Literatura y Derecho) de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), integrada por nueve estudiantes. La graduación tuvo lugar recientemente en el marco de un encuentro literario con profesorado y estudiantes organizado por el catedrático de Derecho Administrativo de la UPNA José F. Alenza García y financiado por la Facultad de Ciencias Jurídicas. En él, la madrina compartió con los asistentes algunos detalles relativos a su trayectoria vital y profesional.


XII Promoción del programa LyDer, con el profesorado y la madrina. Fila superior, izda. a dcha. Fatima Zahrae Zaidi, Lara Fabiana Paulo Esperanço, Beatriz Rodríguez Sanz de Galdeano (decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas), Valeria Correa Fiz (madrina de la promoción), José Francisco Alenza García (catedrático responsable del LyDer) y Mikel Fernández Úcar. Fila inferior, de izda. a dcha. Cecilia Amaia Monreal Ciáurriz, Jare Siwei Gaínza Aramburu, Hend Estefani Hamza Maneldine, Sofía García Moreno, Marta Machio y Sandra Muñoz Villacorta.
El programa LyDer es un ciclo de lecturas y seminarios de carácter voluntario cuyo objetivo es el de mejorar la expresión oral y escrita, potenciar la formación humanística y en valores que es propia del Grado en Derecho y de las demás titulaciones del área jurídica y complementar el aprendizaje de los contenidos estrictamente jurídicos. Se dirige al alumnado del Grado en Derecho, del Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos y del Doble Grado en Administración de Empresas y Derecho.
Los estudiantes que integran la XII promoción son: Fatima Zahrae Zaidi, Lara Fabiana Paulo Esperanço, Mikel Fernández Úcar, Cecilia Amaia Monreal Ciáurriz, Jare Siwei Gaínza Aramburu, Hend Estefani Hamza Maneldine, Sofía García Moreno, Marta Machio, Giulia Maftioaie y Sandra Muñoz Villacorta.
Vínculos entre derecho y literatura según Valeria Correa
Valeria Correa explicó que cursó Derecho en su ciudad natal, en Rosario (Argentina) y que al concluir, realizó un máster de derecho tributario y empezó a trabajar en un prestigioso despacho de Buenos Aires. Posteriormente, se desplazó a Miami (Estados Unidos), donde participó e impulsó clubes de lectura en lengua española. Más tarde, se trasladó a Milán (Italia), donde el Instituto Cervantes le ofreció coordinar su Club de Lectura, tarea que viene realizando desde hace más de diez años. También imparte talleres de escritura creativa en Madrid y en Milán. Fue en la ciudad italiana donde escribió sus primeros poemas y relatos, y los premios y reconocimientos que recibió le llevaron a dedicarse por completo a la literatura.
En su alocución, Valeria expuso los vínculos que, más allá de lo temático, existen entre el derecho y la literatura. En primer lugar, señaló que el derecho es un proyecto civilizatorio que nos enseña “cómo queremos vivir”. “La literatura, por su parte, es una herramienta para conocer y comprender cómo estamos viviendo”, precisó. “En los tiempos que corren, de desinformación y manipulación, debemos preguntarnos cuánto hay de ficción en nuestra realidad. Y para ello la literatura nos da un soporte imprescindible”. A su juicio, un segundo vínculo sería el lenguaje, una herramienta que el Derecho debe usar con precisión. En tercer lugar, la imaginación y la creatividad son cualidades propias de la literatura y son también necesarias para los juristas: “es imposible reducir a categorías la riqueza y las contradicciones de la vida”, afirmó.
Los títulos de sus libros de relatos se basan en dos mitos de origen. Así, “Hubo un jardín”, evoca el jardín del Edén. “La condición animal”, por su parte, se basa en el mito de Prometeo y la atribución al hombre de los dones de la honestidad (o el pudor) y de la justicia. En los relatos de este último libro, los personajes se encuentran en situaciones donde la justicia ha desaparecido y el hombre vuelve a su primigenia condición animal. Se realza, así, la importancia que tiene la justicia para el ser humano.
Por otro lado, la autora aseguró que la literatura proporciona “herramientas para descubrir y conformar una identidad propia”, alejada de las identidades adhesivas de las redes sociales y de la aceptación acrítica de las ideologías polarizadas. “Ser escritor es una forma de estar en el mundo, de estar abierto a otras formas de pensar y de percibir la realidad. La literatura permite fijarse en el diferente, en el marginado, también en el loco y en el delincuente”, aseguró.
Por último, Correa llamó la atención sobre la necesidad de valorar el Estado del bienestar que tienen los países europeos. Ella, que ha vivido en diversos lugares del mundo, opina que los servicios sociales en Europa son un tesoro que no siempre es bien apreciado por la ciudadanía.
La escritora concluyó su intervención leyendo un fragmento de uno de sus relatos para mostrar que el humor forma parte también de su literatura.