25.03.2025
La beca para estancias de investigación en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha llevado a Javier Pimentel hasta el Plasma Science and Fusion Center (PSFC) para trabajar en el campo de la energía de fusión y más concretamente en la física del plasma. Solo 8 estudiantes de la UPM han podido acceder a esta oportunidad en la prestigiosa universidad americana y uno de ellos es el estudiante de la ETSI Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE).
Javier se ha integrado en el equipo de Pablo Rodríguez Fernández, ingeniero industrial por la UPM con una brillante trayectoria en el MIT, de quien reconoce estar aprendiendo no sólo conocimientos técnicos, sino también la pasión y compromiso por su trabajo.
Imbuido por el ambiente de curiosidad que rodea los laboratorios del MIT y tras más de seis meses de estancia, Javier sabe que haber disfrutado de esta oportunidad influirá en su futuro personal y profesional. En esta entrevista nos cuenta cómo está siendo su paso por Estados Unidos y cómo le ayudará a alcanzar sus metas más ambiciosas.
Pregunta.- ¿Por qué decidiste optar por esta oportunidad en el MIT?
Respuesta.- Siempre he tenido claro que la persona que fuese a poner límite a donde podría llegar sería yo mismo. Cuando supe de la existencia de esta oportunidad lo vi claro, pero no solo por ir a una de las universidades con mayor desarrollo del mundo, sino porque se me ofrecía también la posibilidad de formarme en un ámbito y entorno del que yo no tenía un gran conocimiento, el plasma. Considero que una cosa que me caracteriza es el interés por la multidisciplinariedad, cosa que estoy forjando día a día.
P.- Solo 8 personas habéis logrado una de estas becas, ¿te sientes afortunado?
R.- Me siento muy afortunado. Cuando apliqué a esta beca estaba seguro de que había hecho todo lo posible para poder obtenerla, hasta yéndome a vivir a Inglaterra durante un tiempo para poder tener un mejor perfil, pero todos los que aplican tienen algo novedoso e interesante que aportar.
P.- Tus investigaciones se centran en energía de fusión, ¿en qué consiste y cómo funciona la fusión?
R.- La fusión nuclear es el proceso donde dos átomos pequeños, como los de hidrógeno, se unen para formar uno más grande, liberando mucha energía. Esto ocurre en condiciones extremas de temperatura y presión, que se dan en estado de plasma. La energía liberada es limpia, casi ilimitada y no genera residuos peligrosos como otras formas de energía nuclear.
P.- ¿Qué son los tokamaks y cómo trabajas con ellos?
R.- Un tokamak es una máquina diseñada para generar energía mediante fusión nuclear, imitando lo que ocurre en el Sol. Usa potentes imanes para confinar un gas caliente, haciendo posible la presencia de plasma, dentro de una forma de “donut”, evitando que toque las paredes. Los tokamaks son una de las tecnologías más prometedoras para lograr una fuente de energía limpia, segura e inagotable en el futuro.
P.- Aseguras que trabajas en una fuente de energía sostenible que podría cambiar el mundo, ¿por qué y cómo lo haría?
R.- Es un proceso que utiliza deuterio y tritio, dos formas de hidrógeno, como combustible. El deuterio se encuentra en el agua de mar, y el tritio puede producirse a partir del litio, lo que asegura una fuente de energía prácticamente ilimitada. Además, no emite dióxido de carbono ni produce residuos radiactivos de larga duración, lo que la hace una alternativa limpia y segura. Si logramos dominar esta tecnología, podríamos abastecer las necesidades energéticas del mundo sin dañar el medio ambiente, transformando nuestro futuro.
P.- El impacto de estas investigaciones va más allá del ámbito de la energía, ¿en qué otros sectores podrían ser relevantes?
R.- La gran ventaja para otras industrias radica en contar con una fuente de energía prácticamente ilimitada, capaz de impulsar desarrollos que requieren altos recursos, como la inteligencia artificial, cuyo enorme consumo computacional dejaría de ser una limitación gracias a esta tecnología. En la exploración espacial, una energía compacta y duradera transformaría las misiones de largo alcance, permitiendo viajes más ambiciosos y sostenibles. Además, los avances en materiales avanzados y superconductores, desarrollados para confinar el plasma, podrían revolucionar sectores como la electrónica, el transporte y la construcción, marcando el inicio de una nueva era tecnológica.
P.- ¿Qué supone para ti poder trabajar estos meses en uno de los centros más punteros en tu campo de tu investigación?
R.- Para mí supone una oportunidad enorme desde todos los puntos de vista. Tener la oportunidad de conversar y colaborar con personas que han sido los causantes de los hallazgos y estudios de las últimas décadas te hace ver las cosas con una perspectiva diferente. La gran ventaja del MIT no es la materia que te imparten, sino que hay un ambiente de curiosidad e intriga que te impulsa a conocer más cosas y mejorar.
P.- ¿Cómo es tu día a día en el MIT?
R.- Tengo una rutina bastante ocupada, pero es muy divertido. Me despierto y voy al laboratorio donde paso gran parte del día trabajando y asistiendo a seminarios. Después de eso suelo ir a entrenamiento de tiro olímpico en el equipo del MIT y al gimnasio. Todo esto intentando asistir a la mayor cantidad de eventos y seminarios que se ofrecen cada día. El MIT ofrece una cantidad enorme de eventos, con invitados de diferentes entidades académicas y profesionales en todos los sectores, donde no solo te formas en diferentes sectores, sino que también tienes la oportunidad de conocer a gente muy interesante y que han supuesto un cambio para el mundo. Desde luego no tengo mucho tiempo libre, pero porque lo invierto en exprimir al máximo la experiencia.
P.- Formas parte del equipo de Pablo Rodríguez Fernández, titulado por la UPM y uno de los jóvenes científicos más brillantes a nivel internacional, ¿qué esperas aprender de él?
R.- De Pablo Rodríguez Fernández se aprende casi sin querer. Destacaría lo bien que se sabe adaptar a cada persona. De él estoy aprendiendo mucho día a día en ámbitos como la gestión de equipo, la dedicación, la pasión por lo que uno hace y evidentemente de plasma y fusión. Es alguien que te mantiene motivado constantemente porque él es el primero en estar creyendo y disfrutando con lo que hace. De Pablo espero poder quedarme con esa actitud y ese compromiso.
P.- El año pasado José Aguilera, también estudiante del Máster Universitario en Ingeniería Aeronáutica de la ETSIAE, disfrutó de esta beca. ¿Crees que los estudiantes de ETSIAE son bien valorados en el MIT? ¿Qué destacarías de la formación que has recibido?
R.- José Aguilera estuvo en el laboratorio en el que yo estoy trabajando, el Plasma Science and Fusion Center, trabajando también con Pablo Rodríguez Fernández. El centraba su trabajo en elementos computacionales y yo más en la física del plasma. Destacaría de la ETSIAE que nos han dado unas aptitudes de trabajo en las que no necesitamos que sea nuestro campo para poder rendir, siempre buscamos la forma de que las cosas funcionen y no nos quedamos con una única metodología como válida. Y esto es algo que en el MIT se valora mucho.
P.- Más allá de la experiencia profesional, ¿qué te traerás en lo personal de toda esta experiencia?
R.- En lo personal considero que he evolucionado mucho. Me encuentro en un ambiente donde cada persona tiene unas ambiciones y proyecto profesional diferente y apasionante, y esto me ha hecho poder plantearme situaciones que antes ni pensaba que existen. Acompañado de un grupo de amigos, que estoy seguro de que van a forjar el futuro de donde sea que vayan, y que están constantemente empujándote a mejorar en todos los aspectos.
P.- ¿Cuáles son tus planes de futuro cuándo vuelvas a la ETSIAE?
R.- Mi futuro aún no está cerrado y soy muy afortunado de tener la oportunidad de elegir. Quiero seguir trabajando en mí mismo, llegando a ser una persona muy multidisciplinar y capaz de afrontar los problemas de nuestro mundo con una gran versatilidad y determinación.