El rector de la Universidad de Salamanca resalta la labor del INCYL como una extensión de Santiago Ramón y Cajal

El rector de la Universidad de Salamanca ha resaltado la labor del INCYL (Instituto de Neurociencias de Castilla y León) como una extensión del trabajo llevado a cabo por Santiago Ramón y Cajal. Juan Manuel Corchado fue el encargado de inaugurar en el Teatro Liceo las II jornadas “Salamanca: por Cajal y la Ciencia” organizadas por la Universidad de Salamanca, el Ayuntamiento, la Universidad Pontificia y la Fundación Ramón Areces.

Un encuentro en el que participan más de una treintena de prestigiosos ponentes de diversas áreas convirtiendo a Salamanca en la capital de la Ciencia, por segundo año consecutivo, y que en esta ocasión cuenta con la presidencia de honor de la Reina Sofía.

Las ponencias se han dividido en distintos bloques, el primero titulado “Ciencia y Sociedad” ha contado con la participación entre otros, Adolfo García Sastre, catedrático y director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes en la Facultad de Medicina Monte Sinaí, Nueva York. Otro bloque es el de “Actividades participativas e interactivas” donde se ha hablado sobre Cajal y las percepciones, Cajal y los circuitos eléctricos, su relación con el sonido, el tacto, la vista o el olfato. Las jornadas incluyen ponencias sobre “Presente y futuro” e “Inteligencia artificial”.

Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) es reconocido como el fundador de la neurociencia moderna. Estudió medicina en la Universidad de Zaragoza y se especializó en histología y anatomía patológica. Pronto se convertiría en uno de los científicos más importantes de la historia, ya que entre sus mayores aportaciones científicas se encuentra la conocida Doctrina de la neurona, que sostiene que el sistema nervioso está formado por entidades especializadas e independientes que se comunican entre sí, las neuronas. La principal dificultad a la que se enfrentó esta teoría fue la incapacidad de visualizar claramente las células dentro de la gran complejidad del sistema nervioso. A pesar de ello, superó las adversidades de su época, y gracias a la técnica de Golgi, logró visualizar las neuronas como unidades individuales, como elemento fundamental para entender la estructura cerebral. Por ello, fue galardonado con el Premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1906.

Cajal sigue vivo en el inconsciente colectivo universal, para animar al mundo a seguir la senda del conocimiento, la Ciencia, el desarrollo humano y tecnológico, con el elevado propósito de hacer un mundo mejor, más próspero, solidario y armonioso. En un mundo donde los desafíos relacionados con la salud cerebral y la neurodiversidad son cada vez más acuciantes, el legado de Cajal sigue siendo de máxima actualidad, ofreciendo un faro de sabiduría con su ejemplar poso vital, y una llamada a la colaboración y la innovación en la búsqueda de soluciones para los problemas de nuestra sociedad actual y futura, desde diferentes disciplinas.