
El Teatro Apolo volvió a rendirse anoche al poder de la expresión corporal con la tercera de las cuatro citas del ciclo ‘Trasladanza’. Una iniciativa estrenada este año en el marco de la programación del Área de Cultura, Tradiciones y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Almería, con la producción de Butaka 13 y el apoyo de la Fundación SGAE y que anoche volvió a colgar el cartel de ‘entradas agotadas’ con el estreno absoluto de ‘Anatomía del límite’, capitaneado por Aitana Rousseau. La almeriense estuvo acompañada por la música en directo de Óscar Lago (guitarrista y encargado de la composición y dirección musical), José Manuel Posada ‘Popo’ al bajo y el cante y la percusión de Kiko Peña.
A diferencia de sus predecesoras, ‘Tocar a un hombre’ de Julio Ruiz y ‘Que tus ojos miren lo recto’ de Raúl Heras y Santi Rivera, la propuesta de Rousseau ayer sí se sumergió sin ambages en la fuerza del flamenco más sentido y pasional, dibujando una estela de emociones al límite, desde una inicial y lírica entrada reposada con matices orientales, pasando por la pasión de un rojo desaforado sobre el que se cabalgó entre soleás, bulerías y hasta unos graciosos tanguillos que por momentos, en su jovialidad, recordaban la esencia de esos dúos encantadores como los de Pepe Blanco y Carmen Morell o Juan Valderrama y Dolores Abril.
Sin embargo, ‘Anatomía del límite’ también explora sin miedos lo más profundo de las emociones, como ese momento introspectivo en el que en el que, con tan solo un marco en la cara y una suerte de progresión melódica del bajo de ‘Popo’ -fundamental en todo el espectáculo, como el grácil y vívido cante de Kiko y la guitarra versátil de Lago- sobre el que se proyectó un texto de llamada de auxilio, de pérdida de expectativas, de la volatilidad de los tiempos nuevos, mejores en muchas cosas, pero perniciosos en otras.
Y con un voraz y feroz final a ritmo de rock y metal, con un trueno de luces rojas en una explosión liberadora que terminó de abrumar a un público que profirió en aplausos en numerosas ocasiones frente al estreno absoluto de un espectáculo honesto y valiente.
Como es habitual en ‘Trasladanza’, tras un pequeño descanso, el elenco participó en un coloquio, respondiendo las preguntas del público.
En ‘Anatomía del límite’, Aitana Rousseu se ha encargado de la dirección artística, coreografía y baile. La dramaturgia y dirección escénica es de Candela Rousseau, con Julia Acosta como asistente de dirección. Siguiendo con los datos técnicos, el diseño de iluminación es obra de Olga García, el espacio sonoro de Manu Meñaca y el diseño de vestuario es de la propia Aitana Rousseau, José Galvañ y López de Santos. La fotografía y el concepto de imagen son de Julio Ruiz.
Cuarta y última cita, el 23 de mayo
Tras ‘Tocar a un hombre’ de Julio Ruiz en febrero, ‘Que tus ojos miren lo recto’ de Raúl Heras y Santi Rivera, y la de anoche de Aitana Rousseau, el Apolo recibirá el viernes, 23 de mayo, la última de las cuatro citas con ‘Trasladanza’. Será a las 20.30 horas con Mariana Collado y su propuesta ‘Puta, madre y loca’, espectáculo que aunará teatralidad y flamenco.
Sobre Trasladanza
Hay que recordar que el ciclo ‘Trasladanza’ es una iniciativa nacida con el objetivo de promover e impulsar la danza en la provincia y la ciudad de Almería, ofreciendo un espacio de creación tanto para sus artistas como para artistas nacionales e internacionales dentro de la programación cultural de la ciudad. “Es una excelente forma de disfrutar de la danza con una variedad de espectáculos, donde podremos aprender también de las diferentes disciplinas de la danza confluyendo con la escena”, apuntó el concejal de Cultura, Diego Cruz, en su presentación.
Mariana Collado, desde Butaka 13, aseguraba que “la danza sigue siendo la gran desconocida y queremos potenciarla con un ciclo que nace con vocación internacional, porque además muchos de los participantes lo han hecho fuera de nuestras fronteras, queremos que el público almeriense descubra la gran cantidad de talento de la provincia y que este ciclo sea duradero en el tiempo”.