El vínculo entre el colesterol LDL y el riesgo de demencia: lo que la ciencia nos dice

Durante años, la comunidad científica ha identificado diversos factores de riesgo modificables asociados al desarrollo de demencia. Recientemente, el colesterol LDL (conocido popularmente como «colesterol malo») ha sido incorporado a esta lista por la Lancet Commission on Dementia Prevention, Intervention, and Care (Comisión Lancet para la prevención, intervención y los cuidados en la demencia) en su informe de 2024, junto con la pérdida de visión no tratada.1 Este hallazgo refuerza la importancia de mantener un perfil lipídico saludable, no solo para prevenir enfermedades cardiovasculares, sino también para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. En este artículo, exploraremos la relación entre el colesterol LDL y el riesgo de demencia. 

¿Qué es el colesterol LDL y cómo impacta en nuestra salud?

El colesterol es una sustancia grasa esencial para el funcionamiento del cuerpo. Se transporta en la sangre mediante lipoproteínas, de entre las cuales destacan dos tipos principales:

  • Lipoproteína de baja densidad o LDL (las siglas de low-density lipoprotein, en inglés), comúnmente conocida como «colesterol malo». Se encarga de transportar el colesterol desde el hígado hacia las células, pero cuando sus niveles son elevados, puede acumularse en las arterias.
  • Lipoproteína de alta densidad o HDL (las siglas de high-density lipoprotein, en inglés), llamada «colesterol bueno». Ayuda a eliminar el colesterol LDL sobrante de las arterias y lo devuelve al hígado para su eliminación.

El colesterol LDL desempeña funciones clave en la estructura celular y en la producción de hormonas, pero cuando sus niveles son altos, puede contribuir a la aterosclerosis, un proceso en el cual se forman placas de grasa en las paredes arteriales, reduciendo el flujo sanguíneo. Esto aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infartos y accidentes cerebrovasculares, además de tener implicaciones para la salud cerebral.

En los últimos años, la investigación ha puesto especial énfasis en la relación entre la salud cardiovascular y las capacidades cognitivas. Se ha observado que la acumulación de colesterol LDL no solo afecta el sistema circulatorio, sino que también puede desencadenar procesos inflamatorios en el cerebro, dañando las neuronas y favoreciendo el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. En este sentido, un estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB-CSIC) señala que el colesterol actúa como regulador del proceso inflamatorio en la enfermedad de Alzheimer, afectando la actividad de las células inmunitarias del cerebro.

Avances en la investigación sobre el colesterol LDL y el riesgo de demencia

La relación entre el colesterol LDL y el riesgo de deterioro cognitivo ha sido objeto de múltiples estudios en los últimos años. En una revisión, se destacó que niveles elevados de colesterol en adultos de mediana edad estaban relacionados con un incremento del riesgo de demencia en la vejez, mientras que en edades avanzadas esta asociación no es tan clara​.2

Un estudio de cohorte con seguimiento de 20 años evaluó el impacto del colesterol LDL en el deterioro cognitivo. Los resultados indicaron que niveles elevados de colesterol total, LDL y triglicéridos en la mediana edad estaban asociados con un mayor declive en funciones ejecutivas, atención sostenida y velocidad de procesamiento. Además, el colesterol total y los triglicéridos también se relacionaron con un mayor deterioro en la memoria y en el rendimiento cognitivo general a largo plazo.

En esta línea, la Comisión Lancet para la prevención, intervención y los cuidados en la demencia, en el informe publicado en 2024, menciona el colesterol LDL como un factor de riesgo que contribuye al deterioro cognitivo y la demencia. En dicho informe, se subraya que la acumulación de colesterol en las arterias puede estar relacionada con procesos neurodegenerativos y que la prevención de enfermedades cardiovasculares podría ser clave para reducir el riesgo de demencia​.1

Además, cada vez hay más datos científicos que sugieren que el colesterol LDL elevado puede aumentar la carga de patología de Alzheimer en el cerebro. Un estudio indicó que el colesterol desempeña un papel en la formación de placas amiloides y en la acumulación de tau, dos de las principales características patológicas del Alzheimer​.4

Por otro lado, el uso de estatinas, medicamentos comúnmente prescritos para reducir el colesterol LDL, ha sido investigado en relación con la prevención de la demencia y el Alzheimer. Una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales concluyeron que el uso de estatinas estaba asociado con una reducción del riesgo de demencia en general y de Alzheimer en particular. Esta reducción del riesgo se observó en hombres y mujeres por igual, y se destacó un mayor beneficio con estatinas de alta potencia​.5

En conjunto, estos hallazgos refuerzan la idea de que controlar los niveles de colesterol LDL puede ser una estrategia clave en la prevención de la demencia. La evidencia continúa acumulándose, y futuras investigaciones podrían aclarar aún más los mecanismos subyacentes y la mejor manera de intervenir en este factor de riesgo.

Cómo controlar el colesterol LDL a lo largo de la vida

Dado el impacto del colesterol LDL en la salud general y cerebral, su control está dentro de las acciones dirigidas a reducir el riesgo de demencia. Existen diversas estrategias basadas en la investigación científica, como las que listamos a continuación.

1. Adoptar una alimentación saludable

Una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea, puede desempeñar un papel fundamental en el control del colesterol LDL. Las siguientes recomendaciones son especialmente útiles:

  • Reducir el consumo de grasas saturadas y trans presentes en alimentos procesados, carnes grasas y productos lácteos enteros.
  • Aumentar la ingesta de grasas saludables, presentes en el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate y los pescados ricos en omega-3, como el salmón y las sardinas.
  • Consumir fibra soluble, presente en la avena, las legumbres y las frutas, ayuda a disminuir la absorción de colesterol en el intestino.
  • Consumir alimentos funcionales, como productos enriquecidos con esteroles vegetales o fitoestanoles, ha demostrado reducir el colesterol LDL.

2. Fomentar la actividad física regular

El ejercicio físico es esencial para mantener niveles saludables de colesterol. Actividades como caminar, nadar, montar en bicicleta o practicar yoga pueden mejorar el perfil lipídico y la salud cardiovascular. El ejercicio ayuda a elevar el colesterol HDL (el «bueno»), que facilita la eliminación del colesterol LDL, y contribuye al control del peso y la reducción de la inflamación. Un análisis de la Fundación Española del Corazón indica que la actividad física regular puede disminuir el colesterol LDL y reducir el riesgo cardiovascular.

3. Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol

El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol pueden incrementar los niveles de colesterol LDL y dañar los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de enfermedades cerebrovasculares y de demencia. Dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol son pasos clave hacia una mejor salud cerebral.

4. Uso de medicamentos bajo supervisión médica

Cuando una persona presenta unos niveles de colesterol LDL persistentemente altos, los medicamentos como las estatinas pueden ser necesarios. Estos fármacos han demostrado reducir significativamente los niveles de colesterol LDL y el riesgo de alteraciones cardiovasculares. 

Hablar con el equipo médico sobre nuestros valores de colesterol LDL

Consultar con el equipo médico sobre los niveles de colesterol LDL es clave para evaluar el riesgo cardiovascular y tomar decisiones informadas sobre prevención y tratamiento. Mantener un colesterol LDL bajo desde edades tempranas puede reducir el riesgo acumulativo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas a lo largo de la vida. El seguimiento médico permite establecer objetivos personalizados y recomendar estrategias para mantener el colesterol en niveles adecuados, ya sea a través de cambios en el estilo de vida o del uso de medicación, si es necesario.

Para facilitar la conversación con el equipo médico y aclarar las dudas que se puedan tener, puede ser útil plantear preguntas como:

  • ¿Qué significa mi nivel de colesterol LDL?
  • ¿Con qué frecuencia debería controlar mis niveles de colesterol LDL?
  • ¿Mis niveles de colesterol LDL se deben a mi estilo de vida, son hereditarios o son una combinación de las dos cosas?
  • ¿Qué medicamento reductor del colesterol me recetará? ¿Hay algún efecto secundario que deba tener en cuenta?
  • ¿Cómo sabré si el medicamento me está dando resultados y cuánto tiempo tendré que tomarlo?
  • ¿Cuándo debería hacerme otro análisis del colesterol LDL?

Estas preguntas, basadas en la guía de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association)6, pueden ayudar a entender mejor la situación personal y a planificar medidas efectivas para el control del colesterol LDL​.

El control de los niveles de colesterol LDL ha emergido como una medida clave en la prevención del deterioro cognitivo y la demencia, además de su ya conocida relación con la salud cardiovascular. La investigación científica indica que mantener niveles adecuados de colesterol LDL a lo largo de la vida puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, reforzando la importancia de un enfoque integral para la salud del corazón y el cerebro. Estrategias como una alimentación equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico y el seguimiento médico permiten gestionar este factor de riesgo de manera efectiva. 

Consultar con el equipo médico, realizar controles periódicos y considerar el uso de medicación cuando sea necesario son medidas fundamentales para mantener el colesterol en niveles óptimos y proteger el cerebro y la función cognitiva a largo plazo.

Referencias y enlaces de interés

  1. Livingston G et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission. Lancet 2024; 404: 572–628 
  2. Van Vliet P. Cholesterol and late-life cognitive decline. J Alzheimers Dis. 2012:30 Suppl 2:S147-62.
  3. Power MC et al. Association of midlife lipids with 20-year cognitive change: A cohort study. Alzheimer’s & Dementia (2017) 1-11.  
  4. Wingo AP et al. LDL cholesterol is associated with higher AD neuropathology burden independent of APOE. J Neurol Neurosurg Psychiatry. 2022 Jun 30;93(9):930-938.
  5. Olmastroni E et al. Statin use and risk of dementia or Alzheimer’s disease: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Eur J Prev Cardiol. 2022 May 5;29(5):804-814.
  6. American Heart Association. Mi guía sobre el colesterol LDL. Qué es y cómo se maneja el colesterol LDL (malo)

Deja un comentario