10 tesis sobre la situación internacional y la Unión Europea

10 tesis sobre la situación internacional y la Unión Europea

  1. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el pasado 20 de enero, la situación geopolítica internacional ha sufrido un cambio tectónico. Este seísmo global tiene sus peores consecuencias más allá de Estados Unidos: particularmente para Ucrania, para Gaza y para el futuro de la Unión Europea. Sin embargo, también supone una oportunidad única para que Europa se convierta en una potencia global autónoma y soberana en un mundo multilateral.
  2. El 23 de febrero de 2022 Rusia invadió Ucrania cometiendo una agresión imperialista con el objetivo de ocupar todo el territorio y deponer a un Gobierno democráticamente elegido. Gracias al apoyo económico, militar y diplomático de la UE, Estados Unidos y otros países, Ucrania ha resistido ante una fuerza militar superior. Sin embargo, se necesita una paz justa, duradera y ratificada por el pueblo ucraniano que garantice a Ucrania la seguridad que permita reconstruir su país. En definitiva: una paz, no una rendición.
  3. Tras casi 14 meses de genocidio por parte de Israel sobre Gaza, se ha impuesto una tregua precaria constantemente amenazada por Netanyahu. Al mismo tiempo, Israel intensifica sus ataques en Cisjordania y Trump hace suyas las intenciones históricas de la extrema derecha sionista de una limpieza étnica de la franja. Desgraciadamente, la respuesta de la Unión Europea ha demostrado un doble rasero insoportable. Gaza también necesita una paz duradera y el fin del apartheid israelí. La UE debe presionar, con sanciones a Israel si es necesario, por una solución basada en dos estados y una convivencia pacífica en la región.
  4. La llegada de un negacionista declarado como Trump a la Casa Blanca supone un durísimo golpe a la esperanza de una transición ecológica rápida y justa que garantice un futuro mejor dentro de los límites del planeta. Frente al negacionismo de Washington y Moscú, Europa debe apostar más que nunca por una transición ecológica que genere empleo, prosperidad y justicia social: una descarbonización que evite que las peores consecuencia de la crisis climática y una adaptación integral que nos proteja frente a las que ya estamos sufriendo.
  5. Las guerras comerciales iniciadas por Trump representan una política internacional basada en la humillación y el sometimiento: la política económica del abusón. Europa debe reducir su dependencia económica de Estados Unidos, apostando por nuevos socios comerciales y por una mayor independencia económica. La UE debe compensar los recortes en cooperación y salud global defendiendo el multilateralismo y la cooperación internacional.
  6. Europa se ve amenazada por una triple alianza reaccionaria (la Rusia de Putin, los Estados Unidos de Trump y la extrema derecha internacional) cuyo único objetivo es la destrucción del orden internacional basado en reglas y el legado de décadas de movilizaciones obreras, ecologistas, pacifistas y feministas: la democracia, los derechos laborales, el estado del bienestar, la igualdad entre hombres y mujeres, la lucha contra el cambio climático y los derechos y libertades civiles. La UE dista mucho de ser perfecta y durante mucho tiempo ha priorizado el neoliberalismo, la austeridad y la tecnocracia que han alimentado a la extrema derecha. Pero también puede ser otra cosa: una región democrática, justa y descarbonizada. Una Europa social y de los pueblos, no de los ricos.
  7. Europa no puede seguir bajo el paraguas de un Atlantismo caduco y moribundo, dependiente de una potencia imperialista como Estados Unidos que siempre ha defendido sus intereses propios pero que hoy además se ha propuesto como objetivo declarado someter o destruir a la Unión Europea. Los Estados Unidos de Trump han dejado de ser un socio fiable, sí, pero gobierne quien gobierne los Estados Unidos, sus intereses no tienen por qué coincidir con los de Europa.
  8. Europa debe avanzar hacia una autonomía estratégica que garantice que ninguna potencia extranjera pueda intentar humillarnos o acabar con el mejor legado democático y social. Tenemos que replantear la política de defensa avanzando hacia un espacio europeo de seguridad bajo control democrático, coordinando las capacidades existentes y haciéndolas independientes del complejo militar-industrial-tecnológico de Estados Unidos e Israel.
  9. La seguridad de Europa va más allá de la inversión en Defensa. Tenemos que invertir en renovables para tener seguridad energética y en política industrial para tener soberanía tecnológica. Hay que invertir en infraestructura digital y redes sociales propias para evitar las injerencias electorales de la tecno-oligarquía y en mejores servicios públicos para frenar a la extrema derecha aliada con Putin y Trump. No podemos ceder al viejo chantaje de tanques u hospitales. La Unión Europea no tiene que elegir ahora como no lo hizo en la pandemia. Hay que romper con el corsé de la austeridad autoimpuesta. Necesitamos mecanismos de emisión de deuda conjunta y necesitamos impuestos a los multimillonarios, grandes plataformas digitales y a las empresas más contaminantes. No nos quedemos en la discusión de subir o bajar el gasto militar porque la seguridad de Europa va mucho más allá de eso.
  10. La democracia se enfrenta por todo el mundo a su momento más oscuro en décadas: el genocidio de Gaza, la invasión de Ucrania, el auge de la extrema derecha, la contrarrevolución machista y la amenaza existencial del cambio climático. No es un horizonte esperanzador para las fuerzas progresistas y las clases populares, pero la izquierda antifascista europea se ha enfrentado a momentos históricos iguales o peores y supo estar a la altura: desde la firmeza de sus principios y convicciones y desde el realismo necesario para afrontar los tiempos oscuros. España, el gobierno más progresista de la región, debe impulsar el proyecto europeo hacia más libertades, más justicia social y una vida mejor dentro de los límites del planeta. Otra Europa es posible.

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